miércoles, 28 de diciembre de 2011

¡Hey, me gusta tu museo!


Desde hace unas semanas comenzó a salir en televisión un anuncio donde el Alcalde de Carolina, Hon. José Carlos Aponte Dalmau, anunciaba la pronta inauguración del Museo del niño de Carolina. Ya se imaginan, mis chicos comenzaron la campaña del “yo quiero ir, yo quiero ir, yo quiero ir” . Así que comencé a  hacer planes, pero alguien se me adelantó.

Una amiga blogera ( www.sermadrepr.com ) me cursó una invitación para que llevara a los chicos y claro que la acepté. Así que llegué tempranito  y nos estaba esperando quien sería nuestra guía durante el recorrido.

Comenzamos el tour y lo primero que vimos fue un enorme volcán en el medio del museo, el cual hace erupción cada 30 minutos. Y en uno de sus lados tiene una pared para escalar. Es sencillamente espectacular.

Luego pasamos a la mini ciudad, donde los niños pueden realizar diversas funciones como ser policía, bombero, dentista y hasta alcalde. También hay un mini estudio de televisión donde pueden hacer el informe del tiempo o incluso actuar como reporteros ancla de un noticiero con teleprompter  y todo. Genial.

Entonces pasamos al área de transportación, donde papá se sintió muy a gusto porque tenían un simulador donde practicas el aterrizaje de un transbordador espacial. A mí me apasiona la aviación, por eso me encantó esta parte.

Continuamos el recorrido por el segundo piso donde hay un sinnúmero de exhibiciones interactivas que los chicos gozaron un montón, como por ejemplo acostarse en una cama de clavos. ¡Qué atrevidos! . También hay una pared magnética donde los chicos crearon figuras con diferentes objetos metálicos. El museo consta de 103 exhibiciones, por lo que se me hace imposible describirlas todas.

En el exterior hay una pista de Go-Karts donde hasta los más grandes se divierten de lo lindo. En ésta parte hay detalles que mejorar. Por ejemplo, hay que delimitar mejor el acceso creando un camino que no permita que los que acaban de salir de la atracción vuelvan a entrar saltándose la fila como pude observar. Pero el aspecto  más  importante en el que hay que trabajar es en hacer cumplir las reglas del recorrido en la pista. Claramente se advierte que no es una pista de carritos locos (donde se chocan unos a otros) y aún así fui victima de jovencitos que poco les importó las reglas y me impactaron con tal fuerza que me golpeé la cabeza y esto me provocó a mí y a mi hijita un fuerte dolor de cabeza.

También en el exterior podemos entrar a un avión MD 82 donado por American Airlines y hasta sentarnos en primera clase, aunque sea por un ratito. Finalmente hay un área de juegos (playground) con acceso para niños con impedimentos físicos y áreas para alquiler de espacios para cumpleaños y actividades familiares.

Ya de regreso al interior mi hijo me dice:

─¡Hey papá mira, el jefe de la ciudad!

Me hecho a reir y lo corrijo.

─No mi amor, se dice el Alcalde de la ciudad
─Ok, el Alcalde. ¿Puedo hablar con él?
─Vamos a ver si se puede porque lo veo atendiendo periodistas.

Me acerqué y esperamos un rato y como no terminaba le digo al chico que mejor nos vamos porque parece que le va a tomar tiempo. Mi hijo me contestó con un rotundo “NO”.  Y no me quedó otra que seguir esperando. En un momento ví que se desocupó y le dije “ve ahora” y de pronto aparece un grupo de personas y mi chico volvió donde mí con los ojos llorosos y me dice:

─Lo ves, ahora llegó ese señor y me ignoran y no puedo hablar con él.
─Nadie te está ignorando, solo que todo el mundo quiere hablar con él, igual que tú, para felicitarlo.

Cuando se despeja un poco el grupo es que me doy cuenta que el Alcalde estaba acompañado por el candidato a la gobernación de Puerto Rico, Alejandro García Padilla. Aprovechando que alguien saludó al candidato, me le acerqué al Alcalde y le dije que mi hijo le quería hablar.

─”Hey, me gusta tu museo”, le dice mi hijo con gran informalidad.
─Gracias. Lo hice para tí y para todos los niños de Puerto Rico, expresó el Alcalde con una gran sonrisa.
─”Está bien cool y a mi hermanita también le gusta”.

Se estrecharon las manos y capté el momento con una foto.

©2012-Carlos Torres


En resumidas cuentas, los invito a que lo visiten. En Puerto Rico no hay un museo para niños mejor que este . No se arrepentirán. Para más información pueden  acceder a la página web www.museodelninocarolina.com o comunicarse al 787-257-0261 .



Volcán en erupción
©2012-Carlos Torres


Escalando el volcán
©2012-Carlos Torres
Carita feliz
©2012-Carlos Torres


jueves, 22 de diciembre de 2011

Papá, ¿Santa Claus existe?


El año pasado asistí con mi familia a una premier de una película de Navidad. En la invitación decía que lleváramos un regalo para los niños menos afortunados de una institución en específico. Llevamos el nuestro dentro de una funda para que los chicos no lo vieran y no hicieran preguntas.

Estando en la fila para entrar al teatro llegó un famoso locutor de radio para hablar sobre la institución a la que se llevarían los obsequios. De pronto el muy (me reservo el adjetivo) dice:  “Recuerden que estos regalitos son para los niños pobres que Santa no visita”. Tan pronto el individuo dijo eso, sentí que me halaban la mano y pensé: “Me fastidié, aquí viene la pregunta por culpa del morón éste” y, efectivamente. Miré hacia abajo y mi hija me miraba con cara de incredulidad.

“Pero Papá, ¿Por qué Santa no le regala a los pobres? Él le lleva regalos a todos los niños del mundo y se supone que a los pobres también”, me reclamó.
”Después te explico porque ya vamos a entrar”, le dije con la esperanza de que se le olvidara y así fue.

A lo que los quiero llevar es a lo que pasó en el transcurso de varios meses. Después de ese día en el quise estrangular al locutor, a mi hija le despertó la curiosidad y comenzó a cuestionarse muchas cosas sobre el señor Claus. Como por ejemplo:

¿Cómo puede entrar a las casas?
¿Cómo puede entregar todos los juguetes en una sola noche si él va solo?
¿Cómo caben todos los regalos en el trineo?
Entre otras.

Todas esas preguntas me pudieron haber preparado para la gran pregunta, pero les confieso que me cogió desprevenido cuando soltó lo siguiente:

”Papi, tengo una pregunta y quiero que me digas la verdad. ¿Santa Claus existe o son ustedes los que compran los regalos?

Se jodió el hijo de Ita, que pregunta es ésta para un lunes a las 9 de la noche!, pensé.

“Si te digo que soy yo, ¿que tú crees que pase?”

Luego de pensarlo unos segundos dijo:

“¿No recibo regalos?”
“Correcto, si no crees en Santa se acaba la magia y con ello los regalos.”
“No, no, no, no. Yo sí creo.”
“Muy bien. Pues entonces recibirás tus regalos.”


Después de volver a mi color normal y de recuperar la fuerza de mis piernas, mi esposa y yo nos quedamos como bobos mirándonos y sorprendidos con lo cada vez más precoces que son los niños.

¿Qué aprendí de esto?
El mundo es un lugar diverso y amplio donde las personas tienen opiniones diferentes sobre el mismo tema. Yo opté por proteger esa ilusión que les he inculcado a mis hijos, después de todo, solo se es niño una vez.