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domingo, 30 de septiembre de 2012

Papá, ¿cómo se besa a una chica?


Oficialmente mi hijo ha entrado a la adolescencia, etapa que promete mantenerme ocupado leyendo e investigando sobre todos los cambios que le están ocurriendo. Uno de esos cambios es que verá a las chicas de otra forma. Ya no será como “molestosas”, sino que  se sentirá atraído por ellas.

El otro día iba en el auto con él cuando de repente me soltó la bomba.


─Papá, ¿cómo se besa a una chica?preguntó. 
Abrí los ojos como vaca que va pa’l risco y empecé a gaguear.

─Ehhh, ehhh, ehhh, ¿por qué quieres saber?le pregunté con cierta ansiedad.

─Pues porque quiero saber. Eso es todo.


Diosss!  Con tantos tíos y con mayor millaje, me pregunta a mí. Jajaja. Bueno, pero a fin de cuentas soy su padre y es a mí a quien le corresponde. Así que, luego de respirar profundo e invocar al universo algo de inspiración, esto fue lo que le contesté:


©2012-Carlos Torres
─Bueno mi Rey, besar es una forma de expresarle a alguien el amor que sientes por ella. Hay diferentes formas de besar, pero en realidad, un buen beso depende del momento indicado.  Una vez se dé el momento, debes acercarte lentamente a la persona y poco a poco a su boca, mirándola fijamente a los ojos. Cuando tengas tus labios sobre los de la otra persona, cierra tus ojos y bésala suavemente (no seas brusco). Luego te despegas un poquito, abres tus ojos y mira como ha reaccionado tu pareja. Si le gustó, te aseguro que te volverá a besar. ¿Entendiste?

─Eso creo, ¿pero qué pasa si esa chica no me conoce?─preguntó ingenuamente.

─Jajaja, pues prepárate a recibir un buen *pescozón.


Ambos nos reímos a carcajadas y seguimos nuestro camino.


¿Qué aprendí de esto?

Aprendí que este tipo de conversaciones son el resultado de haber trabajado en ganar su confianza y que sea yo su mayor y mejor fuente de información.


*cachetada, bofetada

martes, 11 de septiembre de 2012

El Niágara en bicicleta


¿Quién no se acuerda cuando aprendió a correr bicicleta sin las rueditas de atrás? ¿Recuerdas que estabas asustado? ¿Recuerdas a tu Padre gritándote “¡Pedalea, pedalea!”? Pues ahora es mi turno de enseñar.

Para unas Navidades, mis hijos pidieron bicicletas y las recibieron. Yo, como todo padre, comencé la tarea de enseñarles, pero mi viejo nunca me dijo que era tan difícil. Así que decidí volver a instalar las famosas rueditas.
Un día, mi hijo salió a correr su bici -aún con las rueditas de atrás- y a los pocos minutos regresó furioso.

─Estúpida bicicleta─gritó.
─¿Qué pasó?─le pregunté.
─Esos niños me dijeron que me veo tonto con las rueditas. Ya no quiero correr más bicicleta─reaccionó.

Fue tan serio el asunto para él, que estuvo dos años si volver a intentarlo.

En todo ese tiempo, insistí y lo motivé pero no tuve éxito.

Confieso que me sentí frustrado. Pensé que había fallado como padre en enseñarle algo tan básico.

Luego, durante este verano, la Chiqui se motivó y lo logramos. Salió corriendo su bicicleta en dos o tres días. Su hermano agarró su bici y  finalmente decidió intentarlo. Yo, ni corto ni perezoso, comencé con mi special project.

Luego de haber trotado el equivalente al maratón de Nueva York -sin rebajar ni una onza de mi panza- con la espalda doblada -aún me duele- y agarrando su asiento por la parte de atrás, finalmente lo logró.

Todo era cuestión de tiempo y paciencia.

Les comparto el video de tan maravilloso momento.
 

 




lunes, 6 de agosto de 2012

Te regalo un cuento


Hay un refrán que dice: “hijo de gato, caza ratón”. Con esto les quiero decir que cuando los hijos nos ven hacer cosas, nos quieren imitar. Un ejemplo de esto es que la Chiqui me ha visto escribiendo y ella también se ha interesado en escribir. La diferencia es que yo no soy escritor, sino más bien un narrador de los eventos de mis hijos. Ella en cambio, sí es una escritora porque todo lo que escribe es producto de su imaginación, y eso no es fácil.


Otra cosa que ha empezado a imitar es hacer obras de caridad, ya que su madre se involucra en muchos proyectos de esta índole (shhhh, que mi esposa no se entere porque no le gusta que nadie sepa que lo hace). Un ejemplo de esto sucedió el pasado 21 de julio de 2012 en el Hospital de Niños San Jorge.


Allí nos dimos cita por invitación de  una organización sin fines de lucro llamada Un rayito de sol en tu habitación para entregar una mochila, que en su interior tuviese artículos escolares, a los pacientes del piso de oncología. Mi esposa y una compañera de trabajo prepararon  una y fuimos a entregarla.

Nos acomodamos junto a la mesa y cuando venían los niños les entregábamos la que más les gustara.


De repente, llega este angelito en brazos de su padre. Una niña de algunos cuatro años, con los ojos más hermosos que he visto y con una mirada tierna. Buscaba entre las mochilas y al fin encontró la que le gustaba.


En ese instante noté que mi hija buscaba algo en su cartera. De ella sacó unos papeles y se dirigió al padre de la niña:


─Permiso, ¿le puedo regalar un cuento a su hija?, preguntó.

─Claro, dijo él.


Es aquí que se me formó un nudo en la garganta y me emocioné muchísimo. La Chiqui se desprendió de uno de sus cuentos para regalárselo a aquella pequeña.


Le entrega el cuento a la niña y le dice:

©2012-Carlos Torres

─Dile a papá que te lo lea cuando te sientas un poquito mal para que te alegre.


Luego se acerca al padre y le dice:


─Por favor, léaselo para que se sienta mejor.

─Así lo haré, no te preocupes.


Yo, al ser testigo de aquello, no me pude sentir más orgulloso de mi hija.


De regreso a casa vamos hablando de la actividad y de repente la nena me pregunta:


─Papi, ¿Cuál es tu propósito en la vida?


Uff, que fuerte la preguntita. Demasiado profunda para una niña de su edad.


─Ehh, pues pienso que protegerlos, amarlos, darles una buena educación y muchas cosas más. ¿Y el tuyo, cuál es?, le pregunté.


─Ser feliz y hacer feliz a los demás.


Wow, y bien que sí. Acababa de darme el mejor ejemplo al regalarle un cuento a aquel angelito, que lo recibió con una enorme sonrisa.


¿Qué aprendí de esto?


Lo que sembramos es lo que cosechamos. Sigamos siendo buen ejemplo para nuestros hijos y de seguro las cosas mejorarán.





jueves, 10 de mayo de 2012

Papi, ¿porqué el boxeo es un deporte?


En días recientes se dio la tan esperada pelea de boxeo entre el puertorriqueño Miguel Cotto y el estadounidense  Floyd Mayweather .  Unos amigos nos invitaron a verla en su casa y aceptamos la invitación.

Allí estábamos, sentados frente al televisor con los nervios de punta esperando el inicio del combate. Suena la campana e inicia la pelea. Cotto entra directo alternando golpes al rostro y al cuerpo. Sin embargo el contraataque del estadounidense fue efectivo.

A medida que pasaban los rounds se hacía evidente el castigo que ambos púgiles estaban recibiendo. De repente, ¡Bam!,  gancho de derecha de mi chiqui con una de sus famosas preguntas:

─ Papi, ¿porqué el boxeo es un deporte si se dan golpes?

©2012-Carlos Torres
─Ehhhh, no sé.

─Y entonces, ¿escogen personas que se odien mucho?

─No sé. ¿Por qué preguntas?

─Pues, porque veo que se dan golpes hasta sacarse sangre y se ponen bien feos. Quiere decir que se odian mucho y por eso no debe ser un deporte. Se supone que los deportes son para divertirse, ¿no?

─Creo que tienes razón.



Otra vez me he quedado sin palabras.



¿Qué aprendí de esto?

Los niños tienen una óptica muy distinta a la de los adultos y evidentemente debemos estar más pendientes a lo que los exponemos. A mí me ha quedado muy claro que no veré más boxeo frente a ella. Y ustedes, ¿qué opinan?

martes, 3 de abril de 2012

Papá, ¿qué es Dios?


Una tarde pasé a recoger a mi hija al colegio. Le pregunté cómo había pasado el día, qué almorzó y cómo le había ido con los dos exámenes que tuvo ese día. Me contó que su día fue bueno y que obtuvo “A” en las dos pruebas.

Se queda cayada un ratito y de repente interrumpe el silencio con una de sus famosas preguntas. Esas que me ponen a pensar.

            ─”Papi, ¿qué es Dios?
            ─”Bueno, Dios es nuestro padre. El que lo creó todo”
            ─”Nooo papi. Te pregunté qué, no quién”.

Ajá, se fastidió el hijo de Ita. Qué clase de pregunta es esa a las cinco de la tarde cuando uno sale de trabajar con la mente fundida. Pero como siempre digo, mejor intentar dar una respuesta que quedarse callado.

            ─”Bueno mi amor. Dios es un ser Supremo. Está en todas partes. Es energía...

Aquí hago una pausa a mi explicación porque al observar por el espejo retrovisor, noto en su rostro una expresión de confusión. Como,¿ de qué rayos habla este?.

Entendí inmediatamente que me había metido en un callejón sin salida y que me había puesto muy filosófico con el asunto y le dije:

            ─”¿Qué pasó mamita?, ¿No entendiste?”.
         ─”Papá, no entendí nada de lo que dijiste pero yo sé la respuesta. Solo quería saber si tú sabías. Toma, esto lo hice en el colegio y tiene la respuesta de lo que te pregunté.”
  
© 2012 - Carlos Torres

 ¡Wow! Qué gran lección me ha dado mi hija. ¡Dios es amor!

¿Qué aprendí de esto?

A veces nos complicamos queriendo dar una explicación, cuando en realidad es más simple de lo que pensamos. Esta vez no fui yo quien tenía la respuesta, sino una niña de 8 años de una manera simple y perfecta.

jueves, 22 de marzo de 2012

Un ratoncito se comió mi comida


En días recientes, un grupo de Madres y Padres blogueros nos reunimos en un Mc Donalds. Allí charlábamos y discutíamos proyectos futuros. El hambre apretaba y de repente aparecieron en nuestra mesa unas cajitas con un producto nuevo llamado “Chicken McBites”, que no son otra cosa que pedacitos de pechuga de pollo empanados y sazonados.



Les cuento que “Super Guillo”, el hijo de mi amigo de Piccolo Mondo, ni corto ni perezoso abrió la caja y le metió el diente a aquel delicioso pollito. De entre las siete salsas a escoger, al chico le gustó la Creamy Ranch.



Como ví que el niño llevaba un ritmo bastante aceleradito, decidí probar y les digo que saben super ricos. A mí me gustaron las salsas Chipotle BBQ y la Sweet Chili. Para bajarlo me tomé un “smoothie” de mango-piña que es delicioso.



Seguimos hablando y entre una cosa y otra cuando fui a probar un poco más, noté que “un ratoncito se comió mi comida” , Jajajaja. Ya saben quien fue y aquí les presento evidencia fotográfica.
© 2012-Carlos Torres

jueves, 15 de marzo de 2012

"Papá, ¿cómo es que un avión puede volar?


Desde que era pequeño siempre quise ser Piloto de aviones. A los demás les preguntaban y decían, bombero, policía, maestro, doctor, entre otras. Pero yo fui consistente hasta poco antes de  entrar a la universidad.  Por algunas razones que no discutiré, desistí de la idea pero el deseo nunca se apagó.



El universo conspiró y me unió a una mujer maravillosa cuyo hermano es el mejor piloto comercial que conozco. Este último volvió a despertar en mí el deseo de aprender a volar. Me llevó varias veces al simulador de vuelo y hasta se ofreció a darme las clases privadas para sacar la licencia, pero por ser tan bueno en lo que hace, una compañía de Arabia Saudita lo contrató y se lo llevó bieeeen lejos para volar para ellos. Adiós maestro.



Para mi cumpleaños, mi esposa me regaló una clase para mantenerme motivado y les confieso que hasta lloré cuando recibí mi obsequio.



Bueno, llegó el día y me invadió una felicidad casi indescriptible. Luego de un repaso en tierra me subí al avión y surqué los cielos.
©2012, Carlos Torres



Ya en tierra me reuno con mi familia y mi hijita me pregunta:
© 2012, Carlos Torres



─”Papá, ¿cómo es que un avión puede volar si ni siquiera mueve las alas como los pájaros?



“Pan comido” pensé



─”Fácil. Los aviones tienen motores potentes. El piloto acelera el avión y cuando gana gran velocidad levanta la nariz de la nave. El avión comienza a subir mientras el viento corre por debajo”.



─”¿Y cómo es que no se cae si es tan grande y pesado? Preguntó



─”Pues las alas del avión tienen un borde curvo y mientras está en vuelo, el aire que pasa por encima de ellas se mueve más rápido que el que pasa por debajo, el cual es más lento pero empuja el avión hacia arriba. ¿Entendiste?”.



─”Ehhh, no entendí nada de nada”.



Jajajaja, y yo pensé que era fácil de explicar. Ni hablar de llamar a mi cuñado para que me salvara, ya saben, la llamada me podría costar el salario de un mes. Así que esta vez me quedé sin una respuesta apropiada.







¿Qué aprendí de esto?
Que no siempre tendremos una contestación para todo, pero al menos debemos hacer el esfuerzo.



Los dejo con el vídeo que me tomó el pequeño cineasta de la familia.
©2012, Carlos Torres


jueves, 8 de marzo de 2012

De pie o sentado


Cuando se tiene una hija como la mía, muy analítica, podría representar que te pondrá en apuros muuuchas veces con sus preguntas. Esa precisamente es la cualidad que más admiro de mi chiqui porque significa que es un ser pensante, se ocupa en aprender y muy difícilmente le tomen el pelo. Hasta que no quede satisfecha te bombardeará con preguntas.



Una de esas veces, me atacó con una pregunta que al parecer podría ser tonta o simple, pero me tomó por sorpresa. Esto fue lo que pasó:



─”Papi, ¿por qué Dios hizo que las niñas orinen sentadas y los niños de pie?” preguntó

─”Pues porque somos diferentes. Las niñas tienen vagina y los niños pene” respondí

─”Nooo papi, ¿por qué?

─”Ya te dije, somos diferentes”

─”Si, ya lo sé, pero ¿por quéee?

─”Tú tienes vagina y yo pene, por eso”.

─”Papi, sigues sin entender mi pregunta. ¿Porqué Dios hizo que los niños orinen de pie y las niñas sentadas?”



Ya yo estaba ligeramente incómodo y para salir del apuro le contesté:


─”Mira nena, porque somos diferentes. Si tú orinas de pie se te van a orinar las piernas”. ¿Entendiste?

Se quedó pensativa por unos segundos y me dice:


─”Ahhh, ahora entiendo. Tienes razón y me hace mucho sentido. Gracias por contestar mi pregunta”.



¿Qué aprendí de esto?


Que a veces las respuestas menos rebuscadas son las más apropiadas. 

jueves, 1 de marzo de 2012

"Papá, debiste detenerme"


Hacía un tiempo que mi hijo venía pidiéndome que lo llevara a Plaza Las Américas para comprar unos muñecos de “Dragon Ball Z” en una tienda de coleccionistas. Ya con saber el tipo de tienda me sospechaba que los dichosos muñecos costarían un ojo de la cara y la mitad del otro.


Estuve evadiendo el asunto toda la semana, pero el chico se encargó diariamente de recordarme el  asunto. Al parecer se dio cuenta de que su Padre no tenía intensiones de hacer semejante inversión y finalmente tomó una decisión:


─”Ok papá, que tal si me llevas y los compro con mi dinero”

─”Me parece bien” le contesté.

 Agarró su cartera y con ella sus ahorros. Estaba súper feliz. Por fin tendría los anhelados action figures.

 Llegamos a Plaza y de camino a la tienda me dijo un millón de veces lo emocionado que estaba. Al fin llegamos. Entramos y comenzamos la búsqueda. En los estantes no encontramos lo que buscábamos y me dice:



─”Que tal si preguntamos a un empleo”

─”Empleado” le corrijo.

─”Sí, empleado” me contesta.

─”Ok, ve y pregúntale a la chica de la caja registradora”
 
Se dirigió hacia la chica y le dice:
 
─”Con permiso, estoy buscando un Goku o un Vegeta. ¿Los tienes? Preguntó.

─”Déjame ver” ella contesta


Buscó en los estantes y no encontró nada. Mi chico puso cara de frustración y le pedí a la chica que si era posible que buscara en el almacén, a lo que amablemente accedió.


Al fin llegó con tres muñecos en sus manos y el brillo en los ojos de mi hijo era tan especial que hasta yo me emocioné. Bueno, ahora la parte difícil, escoger uno. Le pregunto al chico:

─”¿Cuál quieres?”

─”No sé, ¿pueden ser los tres? preguntó

─”Déjame preguntar cuánto cuestan”


Le pregunto a la empleada y al decirme el precio esta fue mi reacción:

─¿Cuaaaantooo? Exclamé sorprendido como Maceta Jiménez*

─”Sí, ese es el precio de cada uno. Recuerde que son de colección”.


Le digo al chico que solo podía comprar uno porque eran muy caros, pero él me dice que tiene el dinero. Yo traté de convencerlo pero me dijo:


─”Papá, míralos, son fascinantes”

─”Chico, son muy caros. Compra solo uno”. le insistí


Acto seguido vino la sorpresa de la noche. Algo que nunca había visto a mi hijo hacer. Negociar el precio. Quedé maravillado y lo dejé trabajar la situación solito. Logró una buena rebaja, pero aún así eran muy caros (no les diré el precio para que no infarten). Terminó comprando dos de los tres muñecos y estaba súper contento.
©2012-Carlos Torres


Al salir de la tienda le comenté de lo caros que eran y que había gastado casi todos sus ahorros. Se puso nervioso y me dice:

─”Papá, debiste detenerme”


¿Qué aprendí de esto?

Habrá quien piense que sí debí detenerlo, pero ahí estaba la lección. Había que dejarlo pasar por la experiencia para que así entendiera lo que es malgastar el dinero y sus consecuencias. Enseñemos a nuestros hijos el valor del dinero. El mío asegura haber aprendido la lección (esa es la idea).




*Maceta Jiménez es un personaje de la televisión puertorriqueña que representa a la gente tacaña.

jueves, 23 de febrero de 2012

"Me siento como una persona nueva"


En días recientes, tuve una actividad de Boyscouts en Plaza Las Américas con mi chico. A medida que caminaba por los pasillos me iba encontrando gente que conocía. Como es natural, me detenía a saludar y a charlar por unos minutos.  Lo interesante de cada parada fue que a cada una de esas personas mi hijo las saludó como si las conociera de toda la vida y les daba un abrazo fuerte.

Las reacciones fueron todas similares. Mis amigos respondían el abrazo, con algo de sorpresa, pero con una expresión en sus rostros de mucha ternura y alegría. Daba gusto ver como se iluminaban sus rostros.

Al concluir la actividad, y camino a nuestro hogar, le digo a mi chico:

─”Papi, tengo curiosidad...”
─”¿Qué es curiosidad?”, preguntó.
─”Pues que me gustaría saber algo”, contesté.
─”Ahh, ok. ¿Qué quieres saber?
─”Quería saber por qué saludaste a todos mis amigos con un abrazo si tú no los conoces”
─”Duh, papá, son tus amigos y no me van a hacer daño.”
─”Tienes razón papito, no te van a hacer daño.”
─”Además, me siento como una persona nueva cuando abrazo a la gente”.

¿Qué aprendí de esto?

Aprendí que debo imitar a mi hijo y comenzar a regalar abrazos. Te invito a que lo imites tú también. Comencemos por ahí para generar un cambio.

martes, 14 de febrero de 2012

"Te amo mucho papi"

Hoy no estaba en mis planes escribir, pero mi princesita me hizo cambiar de parecer. Como todos los martes, cuando llego a mi casa la chica ya se ha ido a su clase de guitarra. Yo aprovecho ese ratito para revisar mis correos electrónicos y para trabajar un poco en mis columnas.

En esta ocasión hubo algo distinto. Digamos que un recibimiento especial. Sobre la mesa hallé la siguiente nota:


­© 2012-Carlos Torres

Mi pequeña sabe que este es mi dulce favorito y se esmeró en conseguir uno para PAPÁ.
Ya con esto mi corazón comenzó a palpitar con fuerza.

Al abrir la nota me encontré este hermoso dibujo:



© 2012-Carlos Torres

Para ese entonces ya tenía los ojos llorosos de la emoción. Mi pequeña se había tomado la molestia de conseguir mi dulce favorito y de hacerme un hermoso dibujo. Wow! Eso es amor en su expresión más pura.

La cosa no termina ahí. Cuando voy a encender la computadora, me encuentro con esta hermosa nota en el monitor.



© 2012-Carlos Torres
 

¡Qué más puedo pedir!

Yo también te amo mucho Chiqui. ¡Te voy a dar una pela de besos!

jueves, 9 de febrero de 2012

Amor Platónico

Todos en el algún momento nos hemos enamorado a lo platónico y mi hijo no es la exepción. En mi columna anterior les conté sobre una chica que está enamorada de mi hijo y de la cartita de amor que ella le entregó. Él no le dió mucha importancia y les cuento porqué.

Ese día que recibió la carta, íbamos de camino a la casa y yo quería saber más detalles sobre lo sucedido que ya me había contado mi amigo. Comenzé por preguntarle el nombre de la chica y me dijo quien era (es un secreto entre él y yo). Se mostró un poco incómodo por lo que decidí esperar unos minutos para seguir indagando. Cuando ví oportunidad, le hice varias preguntas más y finalmente me respondió que solo quería ser su amigo porque él estaba enamorado de otra. WHAT?

Para eso no estaba preparado. Que se enamoren de él es una cosa, pero que él estuviese enamorado es otro asunto. Wow! Después de tragar hondo le pregunté:

─”¿Cómo se llama la chica?”
─”Papáa, me da vergüenza”, contestó.
─”Dale, dime, dime” insistí.
─”Ok, ok. Es Bella”.
─”Me imagino que tiene que ser bella, pero cómo se llama”.
─”Ya te dije. Se llama Bella Thorne”, dijo con cierta molestia.
─”Ohhh, Bella Thorne”, le dije entre risas.

Me quedé un rato pensando quien podría ser la famosa Bella Thorne, y en su escuela no hay nadie con ese nombre. Así que no aguanté más y volví a preguntar:

─”Papi, ¿quién es Bella Thorne?”
─”Tú sabes, esa chica de la televisión que sale en Shake it up”
─”Ahh. ¿La del pelo rojo?”, pregunté.
─”Sí. Esa misma. Verdad que es hot!”


Jajajaja. En honor a la verdad es una niña muy linda. Tiene buen gusto el chico. Entonces le pregunté:

─”¿Porqué te gusta esa chica?”
─”Pues porque ella cambió mi vida”.
─”¿Quéee?, ¿Cómo es eso?, dije sorprendido.
─”Es que ella dijo en un anuncio que en la escuela era difícil leer porque las letras se le cambiaban, como a mí, y escribiendo también le pasaba, igual que a mí. Y dijo que con mucha práctica pudo aprender. Y yo dije bienvenida a mi mundo. Y por eso me gusta y quiero que me lleves a Hollywood a conocerla”, respondió emocionado.

Luego de luchar un ratito para que la lágrima no se asomara, lo felicité por su genuino esfuerzo en la práctica de la lectura (que gracias a Bella Thorne a mejorado muchísimo) y acto seguido quizo saber cómo hacía para hablar con una chica. Le expliqué un par de cositas que le podían ayudar y al final me comentó casi susurrando:

─”Papá, es que tengo miedo de que si hablo con una chica me tire un peíto”.

Jajajajaja. Me ha sacado la carcajada más espectacular de mi vida y enseguida se contagió con la misma, para terminar diciendo:

─”Papá, escríbelo en tu blog”.

jueves, 2 de febrero de 2012

¿XOXO o XOXOX?

Una niña le entregó a mi hijo una carta de amor.  Aunque no puedo compartir el contenido porque es algo privado de mi hijo, sí puedo contarles lo que pasó una vez mi hijo recibió y leyó la carta.

Algunos días del mes mi hijo sale de la escuela más temprano de lo normal y a mí se me hace difícil salir a buscarlo. Gracias a Dios que cuento con la ayuda de una familia, padres de una compañerita de clases del nene, que me hacen el enorme favor de llevarlo a la oficina. La semana pasada no fue la excepción.

Me cuenta mi amigo que estaba afuera esperando a que salieran los chicos cuando de repente mi hijo le pasó por el lado como un celaje,  fiummmmm”.

─”¿Para dónde vas?, tú te vas conmigo”,  le dijo.
─”Voy a buscar algo”, contestó mi hijo. Luego regresó con la carta y recitando.
─”Te amo, te quiero, equis cero, equis cero, ... Vengo ahora, tengo que hablar con fulana.”

A mi amigo no le quedó más remedio que seguir detrás de mi hijo por toda la escuela buscando a la culpable del retraso y seguir escuchando el “equis cero, equis cero, ...”.

Al no encontrar a la joven enamorada, mi hijo buscó a una de las amigas de la niña y le dice:

─”Juana, dile a fulana que se le olvidó una X en la carta”.

En otras palabras, mi hijo no le dio importancia al contenido si no que la fulana escribió al final “xoxo” y para él es “xoxox”.

Jajajajaja, y como dijo mi amigo, “Shakespeare estaría envidioso”.


*xoxo = besos y abrazos

jueves, 26 de enero de 2012

"Mamá, los nenes me molestan"


Para muchos padres este tema es un poco difícil y en especial para los que como yo, tienen un hijo con necesidades especiales. En este caso, mi hijo tiene dificultad para comunicarse efectivamente y me aterra que no me pueda decir que le está pasando.

En la escuela mi hijo tenía un compañero que lo acosaba y lo llegó a golpear y morder en una ocasión. El patrón de conducta del agresor continuó pero afortunadamente fue removido de la escuela. Después de eso no hemos tenido más problemas en el plantel.

Durante el verano mi preocupación aumentaba porque era un ambiente muy distinto al escolar. Mi esposa desde hace unos años quería poner los niños en cierto campamento y yo me resistía porque entendía que el chico aún no estaba preparado para ese ambiente. Me preocupaba que le pasara algo y que no pudiera hacerse entender y no lo ayudaran. Convencí a mi esposa a que esperáramos al menos uno o dos años antes de matricularlo en dicho campamento.

Pasó el tiempo y finalmente lo pusimos. Pasó la primera semana y como dicen por ahí so far so good. En la segunda semana notamos que ya no quería ir. Lo dejábamos en las mañanas y notaba que algo no estaba bien. Le preguntamos y decía que todo estaba bien. Pero sentíamos que no era así.

Un día, mientras firmaba la hoja de asistencia noté que otro chico le quitó su gorra y lo comenzó a molestar. Hablé con un líder para que interviniera y así lo hizo. En la tarde cuando su mamá lo fue a buscar le expresó que no quería ir más. Mamá le preguntó y el chico le dijo que había unos niños que lo molestaban y le quitaban su gorra. El se molestó, agarró a uno por el cuello y le exigió que se la devolvieran. Un líder intervino y el asunto no pasó a mayores.

Demás está decirles que ese fue su último día en ese campamento. Al otro día ví un anuncio en el periódico de un campamento de circo y de inmediato lo matriculamos. Todo marchaba de maravillas hasta unos días después. ¿Adivinen qué? ¿Recuerdan al que lo mordió? Pues ese mismito apareció por esos lares. De inmediato alerté a la directora del campamento y me dijo que no me preocupara que ellos podían manejar el asunto y que harían dinámicas para que uno se supiera defender y el otro controlarse.

Al final del campamento, no hubo ningún tipo de agresión. Todo gracias a la directora, quien es sicóloga y logró darles las herramientas a mi chico para que no sufriera más acoso.


Poniendo en práctica lo aprendido

Luego de un tiempo, estabamos visitando a un familiar que vive en un condominio con piscina. Allí lo estabamos pasando de lo más bien hasta que llegó un grupo de niños de más o menos la misma edad de mi hijo. Estos le pidieron jugar con él  y le lanzaron una pelota que mi hijo no pudo atrapar. Esto les provocó mucha risa y comenzaron a mofarse. Yo permanecí callado y observando. Mi hijo se quedó tranquilo y los miró fijamente y les dijo: “Hey, que tal si hacemos una carrera en la piscina” a lo que ellos respondieron que sí.

Ahora ellos estaban en desventaja. No contaban con mi “Michael Phelps”. Les dí la salida y mi chico salió disparado como un torpedo. ¡Victoria!
Aquellos chiquillos salieron de la piscina y desaparecieron.
Wohoo. ¿Quien se ríe ahora?


  

¿Qué aprendimos de esto?
Debemos darle apoyo emocional a nuestros hijos , si no, el daño puede ser tan profundo que solo traerá más problemas. Hay que enseñarles que el acosador quiere que reaccione mal. Así que no llore, no se enoje y muestre que no le afecta. Finalmente, que hable con un adulto.